Todos tenemos una historia.
La vida hasta el día de hoy, hasta este preciso minuto que se lee el texto, ya es historia.
Me inspiro en lo conversado con una pequeña amiga. No digo pequeña por su tamaño (aunque tampoco es muy alta). Es pequeña, como todos y todas, porque, como ya leyó el lector (valga la redundancia), soy un viejo atrapado en el cuerpo de alguien joven.
(Antes que siga perdiéndome en el pensamiento)
Todos tenemos una historia, el autor incluido. Ahora, que esa vida sea interesante...bueno, ese es un tema a parte. Y es que, el estatismo de la "vida diaria" hace de la historia el relato más aburrido, ¿no? Y (perdonen la expresión) qué feo, de verdad. El autor no imagina una vida aburguesada y rutinaria.
¿Qué opina?
Es cierto, la vida llevada en una suerte de quietud es cómoda; pero, ¡no sabe cuánto se pierde!
(Habla la voz de la experiencia)
...
¡Vade retro simplus vita!
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