El primer post.
Lo que uno o una buscaría (y me incluyo hasta cierto punto) es que, lo que se escribe, sea leído. Desde luego, ¿a quién no le gustaría que lean lo que uno o una con esfuerzo logra transmitir en un pedazo de texto? ¿Es acaso la necesidad de sentirse querido a través de la atención? Tal vez.
Pero (y sin intención de decepcionar, si es que lo que escribo genera tal efecto) este no es mi caso. No. Entonces, ¿el autor busca dilucidar o filosofar sobre cuestiones existencialistas? Tampoco.
“¡¿Para qué escribes, entonces?!”
Simple, escribo porque quiero y porque puedo.
Aunque (...y con esto se ve vulnerado cierto elemento esencial...)debo admitir que existe un móvil. Sí, uno muy a parte del solo y voluntarioso capricho.
¿El móvil tiene forma definida? Quizás. Sin embargo, El Autor, por ahora, se limitará a darle esa sola denominación: “Móvil” o “M”.
Es probable que, durante el transcurso de la vida de este
blog, “M”, cambie por otra razón, suceso-acontecimiento-persona, obtenga otro nombre o, en todo caso, obtenga otra forma.
¿Esto aburre? Tal vez.
¿Me da igual? Se supone que no debería importarme, pero algo muy profundo dentro del Autor sufre un ligero cosquilleo que podría hacer parpadear hasta a las
estatuas humanas, que a veces observo, (con cierta admiración y detenimiento) que se paralizan frente a la Corte en nuestra ciudad.
Pero bueno, escribo porque quiero, puedo y porque la otra razón ya mencionada me impulsa. (Punto importante: en
ningún momento he escrito que me “obliga”. El Autor es libre e independiente de hacer lo que se le plazca en virtud del libre albedrío y del artículo 2º de nuestra Constitución Política…y, desde luego, esto no viene al caso)
El tiempo apremia y felizmente se acaba la hora (separada en una sala de la Biblioteca). No es que no tenga ideas; por favor, tengo muchas. Sin embargo resulta difícil plasmarlas. En fin, El Autor da por inaugurado el blog.
“¿Y que vengan los comentarios?”