Lunes

Sonido. Dos voces, mujeres: es un dueto.
(Sonrío)
Las he escuchado antes, pero el contexto ha cambiado.
Ella habla, yo ya hablé. Sigue hablando pero no la escucho.
El dueto continúa.
(Silencio)
Ahora escucho una flauta traversa, el sonido metálico es distintivo. ¿El compositor? Es rumano.
Se asoman a la ventana. (Sonrío de nuevo)
Acabó la música, pero ella sigue hablando. No la escucho, me aburre. El sonido es "de todo" menos de su voz.
(...cuatro minutos)
Sonrío una vez más. El dueto suena: ha vuelto.
Genial.

Niebla de Jueves por la noche

Una situación/circunstancia/persona compleja.
No, perdón, "compleja" es poco e inexacto.
Y es que nunca fue claro, pero bueno, todos “nos dejamos llevar” por momentos/reacciones/emociones en algún momento.

"M" es como neblina de Enero en un campamento minero del sur, sí. Algunos días se puede ver a través del vapor; así como también hay días en que el estado gaseoso del agua (niebla) es causa de los peores y más terribles accidentes de tránsito que han cobrado (en factura) las vidas de muchos mineros.

Sí, neblina que intranquiliza y que, en días como hoy, me quita el ánimo y la fuerza para terminar lo que había empezado.

No, no es culpa de nadie. Se podría (incluso) decir que es normal."
¿Normal? Por favor. Lo que hizo de “M” interesante es que nunca fue normal, por lo tanto aún la situación actual, por más natural que aparente ser, no es y nunca será normal.

“De verdad, hombre, no tienes porqué preocuparte.”
Dígame, ¿Cómo no me voy a preocupar? Se trata de “M”: situación/circunstancia/persona que implica la participación de uno o unos seres con alma.

(Punto a parte)
Sí, acabo de revelar parte de “M”.
Como todo ser humano, El Autor también se relaciona con otras personas en sociedad. Concuerdo con Aristóteles: “el hombre que vive solo es un dios o un monstruo”. Obviamente El Autor no es ni uno ni el otro, aunque muchas veces actúo como uno y juzgo como el otro.
(Regresando)

“Tranquilo, _______. Ya pasará”.
Pasará, ¿eso significa que va a terminar? No, no es eso lo que quiero. Sin embargo, mientras no pase, no podré dormir ni finalizar este trabajo del cuerno.

…y tampoco podré concluir lo que había empezado.

La que puede aburrir

No encuentro felicidad al pensar.
No, no malentienda. Me refiero al pensamiento "profundo", filosofar.
Considero que indagar sobre cuestiones existencialistas es "dar vueltas en círculos": no salir del lodo en el que posiblemente nos encontramos.
(Estoy seguro que El Confidente concuerda conmigo).

El Autor estima que no está mal y mucho menos que sea inútil. Simplemente no le veo la gracia a "ponerme a pensar" sobre "algo" que probablemente no me ayude ni me alegre más la vida.

¿Filosofar lo/la hace feliz? ¿Acaso produce en usted una sonrisa o una sensación de satisfacción? ¿Sí? Bueno, a mi no.
Sorry.

La primera (también conocida como "la del 24")

El primer post.
Lo que uno o una buscaría (y me incluyo hasta cierto punto) es que, lo que se escribe, sea leído. Desde luego, ¿a quién no le gustaría que lean lo que uno o una con esfuerzo logra transmitir en un pedazo de texto? ¿Es acaso la necesidad de sentirse querido a través de la atención? Tal vez.
Pero (y sin intención de decepcionar, si es que lo que escribo genera tal efecto) este no es mi caso. No. Entonces, ¿el autor busca dilucidar o filosofar sobre cuestiones existencialistas? Tampoco.
“¡¿Para qué escribes, entonces?!”
Simple, escribo porque quiero y porque puedo.

Aunque (...y con esto se ve vulnerado cierto elemento esencial...)debo admitir que existe un móvil. Sí, uno muy a parte del solo y voluntarioso capricho.
¿El móvil tiene forma definida? Quizás. Sin embargo, El Autor, por ahora, se limitará a darle esa sola denominación: “Móvil” o “M”.

Es probable que, durante el transcurso de la vida de este blog, “M”, cambie por otra razón, suceso-acontecimiento-persona, obtenga otro nombre o, en todo caso, obtenga otra forma.

¿Esto aburre? Tal vez.
¿Me da igual? Se supone que no debería importarme, pero algo muy profundo dentro del Autor sufre un ligero cosquilleo que podría hacer parpadear hasta a las estatuas humanas, que a veces observo, (con cierta admiración y detenimiento) que se paralizan frente a la Corte en nuestra ciudad.

Pero bueno, escribo porque quiero, puedo y porque la otra razón ya mencionada me impulsa. (Punto importante: en ningún momento he escrito que me “obliga”. El Autor es libre e independiente de hacer lo que se le plazca en virtud del libre albedrío y del artículo 2º de nuestra Constitución Política…y, desde luego, esto no viene al caso)

El tiempo apremia y felizmente se acaba la hora (separada en una sala de la Biblioteca). No es que no tenga ideas; por favor, tengo muchas. Sin embargo resulta difícil plasmarlas. En fin, El Autor da por inaugurado el blog.

“¿Y que vengan los comentarios?”