Introspección y amistad

"...Si ____ escribiera, si abriera un blog, ¿sobre qué tratarían sus posts?
Ahora todo es incierto, pero está bien.
Es evidente que la razón no procesa esto, ¿y qué? No todo puede ser sometido a ella. Ahí está lo bonito de confiar en lo absoluto..."


(...)

No, no. Ya caes en jaranas existencialistas.
Mira, pues, hablando solo de nuevo (¡y en voz alta!). ¿"M"? Mmm...tal vez.

(...)

(Sentado en la cuarta grada de la escalera, pienso. No dudo de Su existencia, tampoco del porqué de la mía.)

Sonrío. Tú llegas para sacarme de la apatía. Tú, uno de mis "amores imposibles". Hermana (de Madre), gracias. Cuando leas esto sabrás de lo que me salvaste antes de dar ese examen.
(T.qo)

Hermana me saca del "gris", sin embargo falta alguien. El otro "amor imposible": Madre, mi progenitora, está lejos.

Si lees esto, quiero que sepas que a pesar de mi inmadurez, de mi terquedad, (en resumen) de mi rareza, yo... (no, todavía).
Si lees esto, quiero que sepas que te extraño. Son tan solo dos días, pero ya empiezo a sentir tu ausencia y ... (no, aún no).
Te pido perdón por lo que hice y hago, que te lastimó y te lastima.
Espero que leas esto.

Ahora el tiempo apremia y antes que estés aún más lejos te digo, y que no haya duda en tu corazón:
Te quiero, Ma.

¡Qué bonito! ¿No?

Todos tenemos una historia.
La vida hasta el día de hoy, hasta este preciso minuto que se lee el texto, ya es historia.

Me inspiro en lo conversado con una pequeña amiga. No digo pequeña por su tamaño (aunque tampoco es muy alta). Es pequeña, como todos y todas, porque, como ya leyó el lector (valga la redundancia), soy un viejo atrapado en el cuerpo de alguien joven.

(Antes que siga perdiéndome en el pensamiento)
Todos tenemos una historia, el autor incluido. Ahora, que esa vida sea interesante...bueno, ese es un tema a parte. Y es que, el estatismo de la "
vida diaria" hace de la historia el relato más aburrido, ¿no? Y (perdonen la expresión) qué feo, de verdad. El autor no imagina una vida aburguesada y rutinaria.

¿Qué opina?
Es cierto, la vida llevada en una suerte de
quietud es cómoda; pero, ¡no sabe cuánto se pierde!
(Habla la voz de la experiencia)


...


¡Vade retro simplus vita!