Totalmente.
De verdad me gustaría entrar en la mente del Altísimo y saber. Aunque, francamente, solo deseo saber y saber y saber. A este instante desbordo un encuentro de sentimientos impresionantes y apabullantes, que callan mi mente y cuestionamientos; que no me dejan continuar con mi rutina, que me dejan a la vez, meditabundo y estúpido. Primera vez en la vida del Autor que se encuentra con esta disyuntiva, pese al tiempo (que si bien no es eterno, ha) transcurrido...
Es increíble que el "amor después del amor" pueda ser el mismo que uno sentía (y por la misma persona) hace dos meses, ¿no?
Te veo algún día,
C.