How do you know which way the wind blows?

Y, finalmente, llegó el día en que no tuve razón para escribir más sobre el asunto. 
Y, si bien ese día aconteció cuando menos lo esperaba, todo mi ser anhelaba el momento y hasta cierto punto conocía la fecha exacta de su desenlace. 

¿Cómo se desencadenaron tales hechos? No fue complicado, todo lo contrario... la simplicidad para exigir un mínimo de dignidad se desenvuelve con tal sencillez, que asombra hasta a un ermitaño.

¿Qué ocurrió después? Una serie de intentos por mejorar algo que en esencia es perfecto e indispensable.

¿Y desde hace mucho? Se respira un aroma semejante a la libertad más pura.

Pese a ciertas reacciones inesperadas, vivo en paz.

Si usted piensa que redundo, pues, no está lejos de la verdad.

C.



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